jueves, 18 de diciembre de 2008

Hiroshima. Impactante pero visita obligada.

No hay mejor manera de aprovechar el Japan Rail Pass que ir al otro extremo de Japón, al oeste de la isla principal, Honshu. Hiroshima es una visita obligada para todo el que se quiere tomar un buen viaje por Japón y empaparse de su historia y cultura. Como es de suponer lo principal para ver es el Museo de la paz de Hiroshima, el parque de la paz y el único edificio que quedó en pie después de la explosión a tan solo 150 metros del epicentro, la Cúpula Gembaku. El castillo y los templos fueron totalmente destruidos, aunque han sido reconstruidos no es un punto de interés cuando tienes castillos y templos de época en el resto de Japón.

Ir de la estación de tren de Hiroshima hasta el parque de la paz es muy sencillo. Hay una línea de tranvía que va casi directo y está muy bien señalizado todo, la parada se llama Bomb Dome así que más descriptivo imposible. Al salir de la parada de tranvía te encuentras con un parque y la Cúpula Gembaku que te quedas impactado nada más verlo. Impresiona mucho porque es una imagen que había visto mucho en fotos, dibujos y películas. Es como si se hubiera parado el tiempo en esa zona y la bomba hubiera estallado hace solo unos días. En los alrededores había algunos grupos de personas orando y un grupo, con tambores tocándolos al unísono y con un ritmo muy pausado, no entendí lo que hacían pero se veía bastante solemne.


Luego vas paseando a lo largo del parque y te encuentras con un pequeño monumento dedicado a Sadako Sasaki donde un colegio de niños japoneses lo rodeaban cogiéndose de las manos en ese mismo instante. La historia de esa niña es bastante dramática y aunque si la lees en la Wikipedia sea algo frío, un suceso trágico sobre la guerra, estar allí es muy diferente, sobre todo porque ves sus grullas de papel y objetos personales, y como en todos los colegios de Japón se la recuerda y se le rinde homenaje a su memoria... Es todo menos frío estando allí.


Continuando te encuentras en el centro del parque un monumento con una llama ardiendo. La llama lleva encendida desde 1964 y se apagará cuando desaparezcan las armas nucleares. Hay un efecto muy curioso porque el monumento tiene un arco que si miras recto por él se ve al fondo la cúpula Gembaku en el centro. Justo después me encontré con otro colegio de japonesitos (10 años o así) que hacían entrevistas en inglés a los extranjeros como tarea del cole. Estuvo simpático y me hice una foto con ellos. Estuvo bien porque hice un pequeño paréntesis ante tanta seriedad y tristeza que embarga ante un parque con tanto simbolismo.Justo en frente del anterior monumento está el Museo de la Paz de Hiroshima. Unas puntualizaciones antes que nada. El museo tiene un objetivo, difundir un mensaje, así que te animan a que tomes las fotos que quieras (sin flash claro), nadie te va a llamar la atención por ello. El trato es muy amable, aunque es normal en Japón, aquí se nota todavía mas porque lo que vas a ver es bastante duro e intentan que a pesar de todo te sientas lo mejor posible. No hay ningún afán recaudatorio, es barato entrar, y los audífonos para las explicaciones de cada cosa del museo son baratos y merecen la pena, además los tienen en español. Muy recomendable si te quieres enterar bien de todo y adentrarte en la historia. Otra cosa es que el edificio esta muy bien acondicionado para minusválidos.

El museo es extremadamente sincero y objetivo. La primera parte te describe como era la vida en Japón en aquel tiempo. El día a día de los ciudadanos japoneses en la dictadura militar y como todo estaba orientado a ser partes del engranaje de la maquinaria de guerra del estado. Si quieres saber más de aquella época te recomiendo que antes del viaje veas una película de animación, "La tumba de las luciérnagas", una obra maestra de la factoría Ghibli. También explica la historia del contingente militar de Hiroshima, en que guerras y batallas habían participado. La llamada 5ª División del ejército japonés, la cual era el objetivo militar de los aliados cuando lanzaron la bomba. Pero lo que le da bastante valor al museo es que también hablan de los chinos y coreanos que tenían esclavizados o en campos de concentración los japoneses, muchos de los cuales también fueron victimas de la bomba.

La siguiente es una descripción detallada del desarrollo de la bomba nuclear con todo tipo de pormenores. Cartas de Einstein, el presidente Roosevelt, presupuestos, y cartas de mandos militares norteamericanos explicando cuales eran los mejores objetivos. Además muchos de esos documentos originales. Esto si que da una sensación muy fría, porque lees como iban a matar a 75 mil personas de las cuales solo una pequeña parte eran militares, como si tal cosa. Luego viene una parte del museo que describe el momento justo anterior a la bomba


y luego... la bomba. El primer periodista que llegó a la zona solo pudo tomar dos fotos y no pudo más ya que los supervivientes que ambulaban por las calles se derrumbaban a su alrededor muriéndose y no pudo continuar haciendo el trabajo, se dedicó a socorrerlos. El resto del museo... prefiero no contarlo porque es todavía más fuerte e intenso, hasta llegar a niveles increíbles. A pesar de que fui a fotografiar todo en el museo, casi no hice fotos porque me sentía bastante mal. Narraciones de muchísimas historias personales de aquellos terroríficos días, muchos datos y detalles, mucha cruda realidad sin censura ni anestesia, que si no te salen las lágrimas es que no eres humano.

Conclusiones de la visita:
En mi opinión es una visita obligada en el viaje a Japón. No es agradable, pero en ningún sitio mejor se puede entender lo que sucedió y las consecuencias de una guerra. Aunque si vuelvo a visitar Japón no voy a volver a entrar aunque repito, ES NECESARIO VISITARLO.
El museo es muy objetivo, no se ponen como pobres victimas, sino que cuentan lo que sucedió, antes y después. Si uno conoce la historia de las invasiones japonesas a China y Corea, y las barbaridades que realizaron los japoneses se puede decir que se merecían la bomba atómica como poco. Un detalle, a los presos de los campos de concentración ni siquiera les ponían números como los nazis, les llamaban "marutá", que significa madera para quemar, y los utilizaban para diferentes experimentos médicos y bacteriológicos. Si quieres saber más hay una película muy buena aunque difícil de conseguir (en el emule quizás), "Los hombres detrás del sol". Pero claro, los ciudadanos de Hiroshima no eran los descerebrados que realizaban esas barbaridades.
También se te caen leyendas urbanas sobre la bomba atómica ya que hay una parte muy didáctica sobre la radiación y sus efectos.
Y una cosa, ¿sabes que los japoneses no conocieron con detalle que pasó en Hiroshima y Nagasaki hasta después de 10 años? Había una brutal censura por parte del contingente inglés desplazado en Hiroshima después de la rendición que prohibía fotos, reportajes o publicaciones que relatase lo sucedido. Intentaron mantener en la ignorancia al resto de Japón.

Sales del museo en total silencio e impactado por todo lo visto, leído y oído. Yo recomiendo que conjugues esta visita con Miyajima, que está a una hora en tranvía (en la misma parada que te bajaste), para que te despejes la mente y llenes la cabeza de belleza en un lugar como esa pequeña isla japonesa llena de naturaleza, animales salvajes sueltos y templos preciosos.

Es muy reconfortante terminar el día allí. Pero no quiero contar más porque Miyajima se merece su propia entrada, y ésta me ha salido demasiado larga, aunque se lo merecía. Gracias si has podido leer hasta el final.

3 comentarios :

Faty dijo...

GUAU!!!!!!!!!!!!!

Me he quedao..., estupefacta, jeje

Intentaré ver la peli que recomiendas :-)

Anónimo dijo...

muy buena tu entrada
te felicito es de mucha ayuda tu informacion
estamos en contacto

Isabel (Diario de a bordo) dijo...

Visitar Hiroshima tendria que ser una visita obligada una vez en la vida. Felicidades por el blog!